De noche el viajero
reposa su jornada, atesora los matices de su estrenado recuerdo, mientras el
humilde fuego avienta en el hogar pétalos flotantes de un primitivo aroma.
Afuera, sobre una fronda de plateados árboles, enciende el silencio de
estrellas su crepitar luminoso, su eterno anhelo de un camino de aire.